Agitated's profileHacer lo que quieres dep...PhotosBlogLists Tools Help

Blog


    August 31

    Croacia: Capítulo VIII y final: Karlovac y Zagreb

    1 de agosto de 2009

    Salimos de nuestro hotel muy animados. Queríamos parar en Karlovac porque, no en vano, la Karlovacko es una de las cervezas más populares en Croacia.



    Pero parecía que el destino nos quería tomar el pelo y, atravesar Rijeka fue poco más que un atasco en la M-30 de Madrid un viernes por la tarde. Así que perdimos una hora en el camino...

    Y llegamos a Karlovac cansados y algo cabreados para descubrir que no había absolutamente nada que ver allí (ni siquiera una miserable fábrica de cervezas o, si la había, no la encontramos). Así que volvimos a la autopista para llegar a Zagreb a una hora razonable pero....

    Nos encontramos con que a la salida de la autovía había otro atasco monumental, que yo aproveché por eso de no aburrirme para hacer fotos a los alrededores de Zagreb...

    Por fin conseguimos salir del atascazo, gracias a que pagamos el peaje con tarjeta (si no hubiéramos estado unos kilómetros más de retenciones) y llegamos a nuestro hotel, el Laguna, que por fuera daba un poco de miedito pero por dentro estaba bastante bien (sí, el desayuno no era bueno, vale...). Y, lo primero al llegar, un teléfono totalmente retro en la habitación....



    Y salimos a callejear... Es curioso, pero las callecitas, pese a ser edificios diferentes totalmente, nos recordaban mucho a Amsterdam... tal vez por el tranvía o quien sabe, tal vez por otras cosas ;)



    Era una ciudad sorprendentemente tranquila para ser la capital de un país tan turístico y hermoso como Croacia, y disfrutamos maravillados con sus suntuosos palacios y edificios...



    Sus multicolores iglesias ....



    Y su fastuosa catedral (que no tiene nada que envidiar, ni por dentro ni por fuera a muchas españolas... eso sí, debe ser contagioso, porque también estaban en obras...)



    Y, tras múltiples cervezas (¡cómo no!) enamorados por la calidez de Zagreb, no nos quedó más que decir "colorín, colorado, este viaje se ha acabado". Al día siguiente nos esperaba un avión para, por desgracia, traernos de regreso a Madrid...

    Croacia: Capítulo VII: Bale, parque natural de Kamenjak y Pula

    31 de julio de 2009

    Parecía que nuestros planes de volver a la playa se iban a trastocar, porque la mañana apareció muy ventosa. Así que decidimos ir a ver ese pueblo que tan poderosamente me había enamorado. Así que, de nuevo al coche hasta llegar a él.

    Bale

    No tengo palabras para describirlo. No había gente, era como si el tiempo se hubiera detenido. Lo siento, me encantó, probablemente fue lo que más me gustó de toda Istria con diferencia, y eso que, en media hora, ya lo habías visto entero. Pero tenía algo mágico. Dicen que en él, Casanova perdió su corazón (no por el pueblo, sino por una mujer, obviamente) y yo perdí el corazón por Bale, a pesar de que vimos, con tristeza, de que acogía un Festival de Jazz justo cuando nosotros volvíamos a España....

    Me dejé embaucar por sus callecitas...



    Y por la magia que lo envuelve....



    Encontré tesoros en sus iglesias principales...



    Y en otras que parecían de juguete...



    Pero ya lo habíamos visto todo y, como nos apetecía descansar y parecía que el viento había amainado, proseguimos nuestra ruta.

    Parque Natural de Kamenjak

    Nos fuímos hasta la puntita más al sur de Istria, pasando Medulin hasta llegar a Kamenjak, otro sitio donde podíamos campar alegremente a nuestras anchas sin preocuparnos más que de ponernos suficiente crema para protegernos del sol.

    Así que nos adentramos en ese paraíso un tanto agreste y árido, pero lleno de árboles y calas con aguas de un azul cristalino..

    .

    Perdidos en la infinitud del mar Adriático, me dediqué a sacarles fotos a caracolillos, cangrejos y toda clase de bichos marinos que encontré....



    Y al terminar el día, volvimos de nuevo entre los terrosos caminos rodeados de árboles....



    Volvimos al hotel para disfrutar del último atardecer en Istria...



    Cenamos, nos duchamos y nos dispusimos a hacer nuestra última visita.

    Pula

    Debo reconocer que tenía la idea preconcebida de que Pula era un lugar mágico y me decepcionó bastante. Ojo, tiene unos monumentos romanos que te dejan con la boca abierta....



    Y verlos por la noche le dio un especial encanto...



    Pero si quitamos eso, la verdad es que Pula me decepcionó :( Así que nos fuimos a descansar. El día siguiente, era nuestro último día para hacer cosas y no queríamos estar demasiado cansados...

    Croacia: Capítulo VI: Descansando en Valalta y paseando por Rovinj

    30 de julio de 2009

    Habíamos decidido que los dos días siguientes los íbamos a dedicar a playear y a descansar tranquilamente, cosa que, después del tute de los días anteriores, era de agradecer. Así que, nos levantamos, nos vestimos y nos fuimos a Valalta, que es una zona nudista por excelencia y donde pensábamos, literalmente descansar y nadar en las tranquilas y agradables aguas del Adriático.

    Como es de suponer, cuando quise hacer fotos a los peces que nadaban por la orilla, los muy traviesos decidían no aparecer, así que no hay grandes imágenes que mostrar.

    Compramos algo de picar en el camping y, ¡oh, sorpresa!. Me encontré con algo que no esperaba. ¡¡¡MIRINDA!!!!



    Como era de esperar, no hay mucho más que contar... comimos, nadamos, vuelta para acá, vuelta para allá y nos fuimos decididos a, antes de volver, hacer una paradita.

    Rovinj

    Rovinj nos encantó, aunque hay que reconocer que andábamos un poco perdidos y, cuando tuvimos que volver al coche, dimos unas vueltas un tanto tontas. Pero el caso es que llegamos y, a pesar del calor espantoso y la avalancha de turistas, descubrimos que la parte histórica estaba bastante deshabitada... y era de una gran belleza.



    Hicimos un montón de fotos a un velero precioso que no paraba de aparecer y desaparecer... y que parecía de cuento...



    Y, tras encervezarnos volvimos al hotel con intención de cenar, cosa que hubiéramos hecho de no ser porque cuando cogimos la autovía, nos hicieron dar media vuelta y nos perdimos un poco (y, por consiguiente, llegamos tarde). En el fondo no me arrepiento, porque de tanto pasar por esa carretera descubrimos otro pueblecito que no aparece en las guías y que me atrajo poderosamente...

    Croacia: Capítulo V: Vuelta a la civilización: Senj, Rikeja, Opatija, Labin y Verudela

    29 de julio de 2009

    Senj

    Salimos de las montañas para enfrentarnos de nuevo al gentío y la civilización y decidimos hacer una primera parada en el pueblecito de Senj. Un bonito pueblo costero ideal para dar un paseíto y tomar algo.



    Impresionantes, eso sí las vistas de las islas y penínsulas de los alrededores. Frente al verde de las montañas y el azul del mar y del cielo, las islas eran tristes y áridas... e imponían.

    Y, como ya sabe todo el mundo, a mí me gustan los colorines y no pude evitar hacerle una foto a un 600... pero no olvidéis que estábamos en Croacia y ahí los 600 no son Seat, sino Zastava...



    Y, tras la breve pausa, seguimos camino rumbo a Rijeka y Opatija, donde pensábamos para a comer. Pero después de la tranquilidad y el verdor de los campos, Rijeka nos horrorizó. Tanto que pasamos de largo. No es que el sitio fuera horroroso, no es eso. Simplemente, no era ni la mitad de bello -ciudad sucia y feosa tipo Bilbao, supongo que con su encanto también pero... no nos apeteció dejarnos caer por ahí- que lo que habíamos visto hasta el momento.

    Y paramos en Opatija, una ciudad de ricachones, llena de mansiones y demás donde decidí tomar alguna foto por eso de decir "estuvimos aquí" y un sitio en el que encontrar un cajero era casi tarea imposible...



    Y seguimos en dirección a la península de Istria, nuestro siguiente destino donde pensábamos playear y vaguear los 2 días siguientes. Pero antes teníamos que comer algo, eran más de las dos y nuestras tripillas rugían, así que después de parar en un sitio que no nos gustó, aparcamos nuestro Corsa saleroso en el típico restaurante anodino de carretera.... Aunque finalmente no era tan anodino.

    El restaurante, de comida ni buena ni mala pero sí abundante, tenía una terraza circular donde comimos con unas vistas espectaculares del Golfo de Kvarner y sus islas.



    El sitio en cuestión pertenecía a Labin - Rabac, lugares muy ponderados por nuestra guía pero que tampoco nos llamaron especialmente (más allá de estas vistas).

    Y, con la barriguita llena y algo desencantados después de las maravillas del día anterior, seguimos hacia Pula... donde nos encontramos que nuestro hotel no estaba a 2 kms. del centro de pueblo, sino que era un resort horrible bastante alejado en un sitio llamado Verudela y donde todas las noches nos torturaban con música tipo verbena de pueblo y el frigo olía a rayos pero, eso sí, teníamos una bonita terraza con unas vistas del puerto más que agradables....



    Y ya nos paramos a descansar...

    Croacia Capítulo IV: Lagos de Plitvice y Otocac

    28 de julio de 2009

    Lagos de Plitvice

    Im-pre-sio-nan-tes. Las imágenes hablan por sí solas...



    Llegamos a Plitvice a media mañana (ni muy pronto ni muy tarde) para encontrarnos con que, desgraciadamente, estaban llenos de turistas (sí, el enclave era bellísimo, pero había poca oportunidad de disfrutarlo). Elegimos la ruta que, supuestamente nos habría llevado unas 6 horas, pero que terminamos mucho antes.

    Vimos peces....


    Paseamos entre los lagos y las cascadas ..
    .

    Cogimos un barquito y nos fuimos hasta los lagos superiores.... donde pudimos disfrutar de la madre naturaleza... y de las ranitas!!!!




    Comimos en mitad de un pinar... un sitio bastante tranquilo donde encontramos y recuperamos la paz, continuamos la trayectoria y, finalmente, regresamos al aparcamiento en un autobús bastante caluroso (afúuuuuuuuu). Después de eso, no podía faltar, a la salida del parque, una cervecita refrescante...

    Impresionante lo bien cuidado y lo limpio que estaba pese a los montones de turistas que pasan por ahí todos los días y pese a que fue uno de los enclaves elegidos por el ejército Yugoslavo en 1991 como uno de los lugares clave en la guerra de los Balcanes. Afortunadamente, hasta en esos momentos fueron cívicos y, aunque destruyeron a su salida todas las construcciones y hoteles de la zona, no tocaron ni una sola ramita del parque, una joya reconocida por la Unesco en 1949.

    Pero estábamos muertos y ya no había mucho más que ver después de todo el día tando paseos de acá para allá. Así que tras la cervecita, emprendimos retirada hacia Otocac, un pueblecito que elegimos por ser cercano a los lagos y a la salida de la autopista que teníamos que tomar al día siguiente.

    Otocac

    Y Otocac nos encantó. Es uno de esos pequeños pueblitos entre las montañas, que no aparecen en las guías turísticas, tranquilo, apacible, donde disfrutamos de una espectacular puesta de sol... ¡y de mucho más que eso!



    Al llegar al hotel Mirni Kutak, nos ofrecieron una hora de spa-jacuzzi por 11 euros (para dos personas). Con la paliza del día, fue como el mejor regalo que nos podían haber hecho. Así que nos enfundamos en los trajes de baño y ahí estuvimos, relajados, bebiendo una cerveza mientras mirábamos a las montañas, solos en una piscina-jacuzzi pensando en lo mucho que nos gustaría ser ricos y cuánto apreciábamos esa tranquilidad....

    Y, descubrimos que había habido jaleo durante la guerra, porque nos encontramos con un mapa de señalización de minas (yo, que soy miedosa, casi me cago por la patita).



    A la vuelta descubrí que muchos serbios habían tenido que huír durante la guerra y que, ahora, cada dos años, celebran una fiesta donde intentan que serbios y croatas compartan de nuevo bebida, comida y amistad. No vimos nada de eso, pero fuimos testigos de un mercadillo de ganado tras el cuál, todos los ganaderos (y ganaderas) fueron a beber cerveza a nuestro hotel mientras nosotros desayunábamos.

    Nos encantaron Plitvice y Otocac... ¡¡¡casi que me arrepentí de haber pensado dedicar tiempo a la playa y no a la montaña!!!!
    August 29

    Impotencia

    Dicen que una de las peores cosas que puede pasar en esta vida es perder a alguien querido. Pero, ¿qué es perder?. Es decir, ¿perdemos a alguien sólo cuando muere? Para mí hay muchas maneras de perder a una persona y, la peor de todas, es cuando ves que esa persona se ha perdido a sí misma y ya no es quien era.

    Existen inumerables razones de que esto ocurra. A veces es pasajero, pero cuando lo que era algo temporal se alarga y agrava en el tiempo, al final, muchas veces, esa persona a quien queremos termina perdida en sí misma. Yo estoy viendo como alguien a quien quiero mucho está en ese estado: ha perdido el rumbo, el norte, la cabalidad... cree en lo inexistente con una firmeza y entereza que es imposible rebatírselo. Y no porque sea imposible, sino porque se defiende como gato panza arriba cada vez que alguien intenta tocar lo que considera que son sus "principios".

    Es increíble ver cómo hay gente que se aprovecha de los momentos de debilidad ajenos para imbuir unas creencias que, pensadas en frío, no tendrían ni pies ni cabeza. Cantamañanas de medio pelo, muy inteligentes, que consiguen dar una respuesta -aunque sea ilógica desde la razón- a cosas que no la tienen. Y, como lo que esas personas están buscando son respuestas, se las creen, porque necesitan creérselas.

    A mí me provoca una gran tristeza. No es la primera vez que veo un lavado de cabeza de este estilo, pero sí la primera que veo cómo alguien a quien quiero se pierde por esos caminos del absurdo. Me encantaría cambiar su manera de pensar, pero sé que no puedo hacer nada más que cruzar los dedos y esperar que la razón, ahora perdida, vuelva de allá donde esté...

    August 26

    ¡Socorro! Me quieren fisgar...

    Entre todas las paranoias raras y estúpidas que tengo, desde hace unos años tengo una que raya la sandez total. Muchas noches, cuando tengo una noche agitatada y demás, sueño con que hay alguien detrás de las ventanas espiándome. Claro, es muy sencillo, la verdad es que si quisieran espiarme, siempre y cuando duerma en el sofá, lo tendrían fácil. Vamos, que no lo tendrían complicado.

    Lo curioso de todos esos sueños es su realismo, que me resulta aterrador. Mientras sueño no es un sueño, es la vida misma. Lo que nunca he entendido es por qué tanta gente se empeña en querer fisgar a través de mi ventana y qué hacen tantas mujeres intentando entrar en mi casa.

    Supongo que la "culpa" es de aquel desgraciado que me dio aquel susto de muerte hace 3 ó 4 años -de repente ví una mano entrar a través de mi ventana...- porque, la verdad, si bien antes había soñado con que intentaban robarme, hasta ese momento no soñaba con que la gente husmeara en mi vida.

    En fin, espero tener un sueño tranquilo... Y SOLITARIO!!!
    August 24

    Un día cojonudo

    Todos tenemos días buenos y días malos. El mío de hoy está, sin duda, entre los malos. Un día con el alma herida y el cuerpo destrozado. Un día que quisiera borrar, aunque sepa que no es posible. Un día que me sigue dando por culo -con perdón por la expresión- porque a estas horas de la noche sigo con la moral por los suelos, un dolor de cabeza impresionante, náuseas (aunque por suerte ya no vómitos) y un calor que, en el hipotético caso que mi cabeza me permitiera dormirme, no me va a dejar.

    Estoy disgustada, decepcionada, dolida y defraudada. Estuve cabreada, pero no me gusta cabrearme o, simplemente, no sale de mí. Entiendo sin entender, porque aún entendiendo, no puedo entender. Supongo que es un silogismo estúpido y difícil de explicar, pero entender y no entender es posible.

    Pero lo más extraño de todo es que a pesar de mi pena, de mi desazón interior, lo que más deseo en estos momentos es que me coja entre sus brazos y me diga "todo saldrá bien". Pagaría por un lo siento, pagaría por un te quiero, pagaría por saber que ese abismo va a desaparecer. Pero sobre todo pagaría por estar a su lado con esa sensación de amor que siempre me trasmite.

    Siento miedo de perder lo que más quiero, de haberlo perdido y, aunque algo dentro de mí me dice que esto no es más que un bache, muy duro, pero un bache, no consigo encontrar la paz. Supongo que mañana lo veré todo de otro modo, o eso quiero creer, el día en su conjunto no me ha ayudado mucho a ser optimista..

    Hoy me espera una noche muy larga, lo presiento. Y es posible que más que una, no depende sólo de mí.

    En fin, paciencia, no me queda otra...


    August 18

    Culpa y asco

    Me he despertado con el estómago revuelto, hecha un cisco después de una noche de perros que he terminado porque no quería seguir soñando. He abierto los ojos con una mezcla de asco y culpa fácilmente reconocibles. No es la primera vez, ni probablemente será la última, que tenga esta clase de sueños.

    La culpa es una hijaputa. He soportado durante años el que me dijeran que si fulanito o menganito se pasaba de la raya era culpa mía por provocarle. Mi familia, algunos de mis amigos -aunque parezca increíble-, incluso algunas de mis parejas, me han dicho que si me pasaban esas cosas era porque yo iba provocando. Durante días, horas, años he analizado cada uno de mis movimientos, cada una de mis palabras y, tan sólo en muy contadas ocasiones, he podido encontrar palabras o hechos que puedan malinterpretarse. Y aún así, han conseguido que me sienta culpable. Como ayer, que mi mayor preocupación era ¿qué he hecho para verme en esta situación?. Analicé, analicé y pregunté. No, no había hecho nada, sólo ser amable con mis invitados y aún así no consigo quitarme esa sensación...

    Y pienso en una canción de Calamaro, que dice que "la culpa es un invento muy poco generoso" y empiezo a sentir odio hacía aquellos que han conseguido que me sienta culpable. A algunos de mis ex que cuando alguien se sobrepasaba conmigo decían que era culpa mía porque, aunque con otras palabras, yo me comportaba como una furcia. A algunas de mis amigas que, cuando les he dicho que fulanito o menganito me estaba incomodando, me han dicho que la culpa era mía por no haberle cortado - a veces se intenta y no se puede-. A mi familia, cuando en lugar de ponerse de mi lado, dijeron que la culpa era mía porque -y aquí si es literal- era una puta e iba provocando (con 10 años).

    Pero yo sé que no tienen razón y, aún así, cada vez que tengo un incidente con alguien, no puedo evitar pensar que la culpa es mía. Necesito analizar, desmenuzar y ver cada momento para decirme a mí misma que no. Y por alguna extraña razón, eso sólo no me vale. Sé que yo no tengo la culpa de nada, pero continúo sintiéndome culpable en la parte emocional, mientras que la racional se queda tranquila.

    Anoche me dormí entre esos pensamientos, y el resultado fue una noche asquerosa. Una noche en la que soñé con mi pasado. Una noche donde, aunque fuera un sueño, yo lo sentía como real y una y otra vez volvía a revivir momentos que no quiero recordar pero aún peores, con una mezcla de realidad y ficción escabrosa. Me desperté varias veces, sobresaltada, pero al volver a dormir, seguía soñando lo mismo.

    A las 6 desistí. No quería dormir más. Tenía miedo a seguir soñando. Lo primero que hice fue ir al baño a vomitar. Lo siguiente, ponerme a llorar. He llorado varias veces esta mañana. Sé que no puedo dejarme vencer por estos sentimientos, pero me cuesta tanto... Me pregunto si algún día seré capaz de olvidar, de no soñar, de no sentir culpa y olvidar el asco. Lo consigo la mayor parte del tiempo, pero cada vez que paso una noche de estas, siento ganas de mandar a todo el mundo a la mierda e irme a un lugar perdido, donde mi pasado no exista, donde nadie me conozca y, sobre todo donde nadie, especialmente yo misma, me juzgue.

    Lo único bueno que tiene todo esto es que sé que mañana, cuando haya dormido, volveré a ver las cosas de otro modo... pero hoy, si pudiera, lo dejaría todo y me iría muy lejos, aunque sepa que es una estupidez, porque por muy lejos que me vaya, mis recuerdos irán conmigo.


    August 09

    Qué miedito

    Muertecita de miedo que estoy oye. ¿Y por qué? Porque hay un aire de tormenta que no veas y, las tormentas, si estoy sola, me dan mucho miedito. Así que, miedito en cuerpo, he cerrado, tapado, quitado todo aquello que pudiera hacer ruido o moverse, que una es muy miedosa...y me he puesto una peli que hiciera ruido para no oír los ruidos.

    La única pena es que la panterita también debe ser miedosa y estaba también muy alterada... y al final tuve que echarla.

    En fin, hora verde y a ver si después me duermo, que entre el miedito y la siestaza de hoy, no sé yo...
    August 08

    Croacia Capítulo III: Segundo día en Dalmacia: Trogir, Sibenik, Zadar, Gospic

    27 de julio de 2009

    Trogir

    Oh, qué pena y que dolor, tras la tranquilidad y sosiego de Marina, nos tocaba partir de nuevo. Nuestro último día en la costa dálmata antes de adentrarnos en las montañas... Y, nuestra primera visita del día a otro pueblo Patrimonio de la Humanidad desgraciadamente repletito de turistas y... de terrazas que impedían ver el pueblo.



    Y alucinamos con los "peazo" yates que había en su puerto...



    Y de nuevo al coche y a la carretera.... pero esta vez decidimos hacer un pequeño alto en el camino y darnos un chapuzoncito en las tranquilas, cristalinas y azuladas aguas del Adriático donde descubrimos... ¡el poder de los erizos de mar!. Y es que la costa croata está llena de erizos (al final del viaje yo ya cantaba "pachín, pachín, pachín, cuidado con lo que hacéis, pachín, pachín, pachín, a los erizos no piséis...")



    Y volvimos al coche...

    Sibenik

    Dejamos el coche cerca del castillo. Un buen comienzo.



    Y paramos, cómo no, a hacer bonitas fotos del cementerio (que no daba ningún tipo de miedo a plena luz del sol y con el olor a salitre.. uhhhmmmmm)



    Y paseamos entre las hermosas calles de su pueblo medieval, prácticamente despoblado, hasta llegar a sus catedrales e iglesias...



    Después llegó el turno a la comida -mediocre y cara en comparación con los últimos días- en un restaurante del puerto y... ¡a la carretera!

    Zadar



    Cuando nos recibió esta puerta de entrada, pensé que íbamos a un lugar mágico. Pero no. Zadar es como dos ciudades en una: contemporánea, fea y anticuada y marcada al mismo tiempo por la belleza de ruinas y monumentos...



    Pero no, no nos gustó especialmente y como estábamos cansados pero queríamos recorrer algo más de camino hacia las montañas, volvimos a subirnos a hacer unos kilómetros más.

    Gospic

    Un pueblo sin gente por las calles, con edificios tocados por la guerra y una quietud probablemente heredada de la Masacre de Gospic, donde cientos de serbios sufrieron las limpiezas étnicas del ejército croata. Y ahí acabamos, durmiendo en el Hotel Ana, donde nos dieron una habitación enorme pero totalmente decrépita. Me dio igual, sólo quería un lugar donde caerme muerta... de cansancio. Pero antes teníamos que comer...

    Como no encontrábamos dónde -y estaba el pueblo algo desierto-, entramos en una pizzería, donde una señora amasó, delante de nuestras narices, una maravillosa pizza picante que después metió en un horno de leña para que nos la comiéramos en su punto...



    Que tuvimos que regar, cómo no, con abundante cerveza local... para irnos a la cama bien comidos y bien bebidos...



    Y vaya que si nos fuimos... que al día siguiente nos esperaba un día muy duro...


    Croacia Capítulo II: Primer día en Dalmacia: Makarska, Split, Marina

    26 de julio de 2009



    Nuestro primer día sobre ruedas, por la carretera de la costa dálmata, sólo puede definirse como... PALIZÓN. No por el número de kilómetros, sino por que la carretera, llena de coches más bien lentitos, se nos hizo interminable...

    Makarska



    Fue nuestro primer alto en el camino, allá a media mañana, para tomarnos una cervecita con vistas al mar. El pueblo, incrustado entre montañas y con el mar a los pies, no es especialmente bonito, pero tiene encanto, mucho encanto... Un lugar turístico, pero bonito. Como toda Croacia, impecablemente cuidado e impecablemente limpio.

    Split



    Lo primero que hicimos al llegar a Split fue acercarnos a comer. Teníamos hambre, hacía calor y, guiados por el GPS, llegamos sin problemas al restaurante Buffet Fife. Ahí, donde el dueño parecía estar celebrando su cumpleaños o algo así y, con un dolor de cabeza de los de "¡oh, por favor, sáquenme este martillo!", conseguimos reponer fuerzas con un delicioso -y económico- pescado a la parrilla. ¡Ñaaaaaammmmmmm!.

    Y, con la tripilla llena y bajo un sol de espanto, nos pusimos a ver los distintos encantos de la ciudad de Split. Comenzando, como no, con el Palacio de Diocleciano, que data del siglo III d.C. Ahí empezamos a descubrir que la mayoría de los monumentos croatas están llenos de andamios... restaurándose.



    Y seguimos de paseo viendo piedras, porque por algo Split es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1979...



    Sus callecitas me enamoraron pero pronto terminamos el recorrido. Un vistazo al puerto y, de nuevo, a proseguir la ruta hacia Trogir.

    Marina (lo siento, no hay ninguna página en internet que hable de Marina... sólo de hoteles o casas para alquilar)

    Sí, íbamos a Trogir, pero dado que encontrar alojamiento allí es difícil, seguimos rumbo a Marina, un pueblo cercano con un hotel-castillo recomendado en nuestra guía pero que resultaba un tanto caro. Así que nos acercamos a la oficina de turismo y alquilamos una habitación en una casa pequeña, pero con baño, aire acondicionado y terrazita... y con buenas vistas del pueblo.



    Disfrutamos el resto de la tarde paseando por el puerto y la playa de Marina, donde pudimos hacer fotos a los peces en la orilla y los pescadores aficionados que pasaban el rato. Cenamos en el puerto, en un restaurante sobre el mar, un risotto no demasiado bueno -tampoco malo- pero en un ambiente mágico y relajado. Por cierto que allí cenar en horario español es habitual, así que pudimos disfrutar también de eso.

    Y llegó la sorpresa. Fiestas del pueblo, palomitas y actuaciones.... de música tradicional croata. Menos mal, porque en todo el día en Dalmacia, no habíamos visto aún ni ún sólo perro dálmata. -Y al final de nuestro viaje, sólo uno, gordo y mestizo-.

          

    De nuevo, tiempo de volver a la habitación y descansar en la medida de lo posible hasta el día siguiente...

    August 07

    Croacia Capítulo I: Dubrovnik

    25 de julio de 2009

    Dubrovnik



    Síiiiii, por fin, el día tan esperado había llegado y habíamos posado los pies en tierra croata. Ni  más ni menos que Dubrovnik fue el lugar elegido para empezar nuestro recorrido. Primer paso, intentar alquilar un coche, cosa que no habíamos hecho porque lo dejamos para el final. Así que con gran alegría y alborozo, en el último puesto de los alquileres de coches del aeropuerto, conseguimos alquilar un Opel Corsa un tanto cascado, con los frenos no muy allá, pero con el que conseguimos ver todo lo visible.

    Llegar al hotel, dejar trastos, duchita, un poco de reposo y... ¡A por Dubrovnik!.Primera Odisea, nos olvidamos de que no teníamos kunas y, para aparcar en el centro, hay que pagar. Por suerte los croatas, aunque serios, tratan mucho mejor al turismo que aquí y se lo tomaron con paciencia, porque como siempre y por no variar, el cajero se negó a darme dinero, no encontraba una oficina de cambio, etc...

    Así que una vez superado el apurón, nos metimos ya, impresionados por las grandes murallas. Breve recorrido hasta que llegó el momento de decir "tengo hambre". Con el calor que hacía, localizamos un puesto de bocadillos del que hablaba muy bien nuestra guía, y nos pusimos a zampar en unos bancos en la calle (y a la sombra) pertenecientes al mini establecimiento, el Sandwich Bar Delfin, que, por ese nombre, me recordaba a nuestra "Casa Paca" o similares. Muy buena elección y comenzó el paseíto por entre las calles.



    En nuestro paseo descubrimos lo pequeñito que era Dubrovnik y subimos a las murallas, que pueden recorrerse de cabo a rabo. Toda una experiencia que puede resultar al final un poquito pesada, pero con unas vistas impresionantes.



    Desde las murallas vimos unas agradables terracitas -con su salida al mar entre las rocas -en las que fuimos a tomarnos unas cuantas cervezas... y aprovechamos para sacar unas fotos a los que se tiraban al agua...



    Después de eso, de vuelta al hotel, ducha, relax y a cenar. Dimos miles de vueltas -y nos mosqueamos un poco- hasta que, finalmente, acabamos en un fresco y hermoso paseo donde cenamos cevapcici (que se pronuncia algo así como seba...chichi y son albóndigas de carne a la brasa) con acompañamiento dálmata (patata y calabacín hervido) bajo la luz de la luna y con el acompañamiento del soul, blues y ritmos de todo tipo de dos elementos musicales, un guitarrista-cantante y un saxo.

    Y, cansados pero felices, nos fuimos a fumarnos un porrito a la espléndida terraza de nuestra habitación del hotel (con vistas al jardín de una casa y a un edificio de la época comunista) y hasta ahí puedo contar...

    Nadie diría que en 1991, miles de obuses estallaron en sus calles, aunque, por alguna milagrosa razón, no colisionaron contra su muralla...



    August 06

    Pues en el fondo no debo de ser tan mala...

    Por circunstancias ajenas -al menos conscientemente- a mi voluntad, en los últimos días he hablado con varios hombres que han sido importantes en mi vida. Unos, como pareja, otros, como lo que pudo haber sido y nunca fue.

    Los que pudieron haber sido y nunca fueron, además de decirme miles de piropos y lo mucho que valgo, todavía piensan en qué habría pasado sí.... Y los que fueron y ya no son, todavía piensan que, a pesar de todo, yo habría sido la mujer de su vida si no les hubiera dejado.

    Me halaga y me consuela ese pensamiento, pero también me hace darle vueltas a algunas cosas. La más importante, lo tontos que somos a veces al no decir lo que pensamos o decimos cuando lo sentimos, y la de cosas que nos podemos llegar a perder por eso. Si alguno de ellos me hubiera dicho en su momento algunas de las cosas que me dicen ahora, probablemente mi vida sería distinta.

    Es verdad que cada cuál es como es y también que hay cosas que no sé por qué razón, pero no se consiguen expresar porque las palabras no salen. Yo me esfuerzo por hacerlo y no siempre me sale. O a veces lo que me sale es realmente torpe. Pero al menos lo intento. Y esa es la diferencia entre ellos y yo, y la razón por la que no estoy con ninguno de ellos: jamás lo intentaron o, si lo intentaron, no con la suficiente fuerza.

    Así que aquí va un consejo para mí misma: las palabras, los detalles y escuchar a los demás es importante. A veces no lo hacemos porque nos aterra encontrarnos con una reacción no esperada -o non grata-, como recibir un "Vale" o un "Yo también", cuando decimos "Te quiero". Otras veces, lo que no queremos es entrar en una confrontación, como cuando sabemos que lo que vamos a decir no va a gustar al otro. Pero el que nunca te digan lo que sienten por ti o que eviten hablar contigo por no tener problemas, lo único que crea al final son problemas.

    Yo tiendo a hablar las cosas, pero tengo tendencia a decirlas muy mal. Me cuesta, me aturrullo y las suelto fatal. Intento mejorarlo, pero la mayoría de las veces no lo consigo. Es mejor que no intentarlo, pero no me sirve. Y lo que peor se me dá es expresar lo que quiero.

    En fin, propósito para el 2009, comunicarme mejor...
    August 04

    Cada día...


    Cada día me doy más cuenta de que me cuesta entender a las personas, que siempre busco seis pies al gato y rebusco más allá de lo buscable.

    Cada día me doy más cuenta de lo estúpidamente que me comporto a veces y de que lo que para nosotros es obvio, no tiene por qué serlo para el resto.

    Cada día me doy más cuenta de que cuánto más sé, más quiero saber y con cada nuevo descubrimiento, descubro que sigo siendo una ignorante.

    Cada día me doy más cuenta de lo sola que puede sentirse una persona estando acompañada y lo acompañada que se puede estar aún estando sola.

    Cada día me doy más cuenta de lo mucho que echo de menos escribir, y las pocas ganas que tengo de hacerlo.

    Cada día me doy más cuenta de que hay ciertos días en los que no debería escribir...