Agitated's profileHacer lo que quieres dep...PhotosBlogLists Tools Help

Blog


    March 29

    La idiotez del sexo masculino

    Sábado por la noche. He quedado para cenar con dos amigas en casa de una de ellas. Bajamos a comprar hielo y ron cuando a la anfitriona le suena el teléfono. "Es un amigo que anda por aquí, va a venir a cenar también". Hasta ahí todo normal, si a mi me llama un amigo a ver qué hago y ya tengo plan, pues le invito a que se una.

    Así que regresamos a casa, nos servimos unos copazos, nos liamos algo de sustancia verdecita y nos ponemos a preparar la cena. Como la cena estaba lista y el maromo en cuestión no había llegado aún (y eso que había pasado bastante tiempo) decidimos empezar sin él. Las pechugas empezaban a ponerse negras y duras y si no, no íbamos a cenar ninguno (eso sí, le pusimos plato y cubiertos para que no se sintiera ofendido). Cuando al fin llegó, después de contarnos una historia surrealista acerca de una fiesta convocada vía Facebook, no debieron gustarle mucho nuestras pechugas porque apenas probó bocado. Curiosamente explicó que llegó tarde porque... ¡se había ido a cenar antes de venir! (y yo me pregunto... si dijiste que venías a cenar, ¿por qué venías cenado? ¿miedito a la cocinera?)

    Comenzó así, pues, una noche de conversaciones surrealistas hasta que al macho le dio, precisamente, por es, por hacer de macho intentando lucirse delante de nosotras. Craso error: ATENCIÓN, sector masculino, si es la primera vez que vas a casa de una chica, sus amigas están monas y ella en chándal, no tiene el más mínimo interés en tí.

    Y claro, si ya no había interés en él, pues como os podéis imaginar lo que pasó es que pasó a ser objeto de risa. En mitad de la noche, el chico se puso a "cocinarnos". ¡Y a darnos órdenes! Hasta que en un momento dado le contestaron: "no me da la gana. A mí nadie me habla así". Cataplum, después de unas cuantas más sutiles. Pero, a las 4 de la madrugada, el maromo persistente ahí seguía (por si colaba y esa noche mojaba, digo yo, pero vamos, se nota que este chico tiene un ego como un camión y nunca ha recibido clases de comunicación no verbal...)

    Así que, dadas las horas, nos mudamos al salón y, por tanto, a los sofás. Mi otra amiga y yo nos sentamos en uno -yo me fui reclinando hasta convertirme en ovillito, dadas las copas y las horas- y la anfitriona y el maromo en otro. Primer intento de acercamiento, le pone la mano en la espalda y comienza a acariciársela. Ella le rechaza. Se acerca cada vez más a ella en el sofá. Le vuelve a rechazar y, además, le dice, delante de nosotras, que le deje sitio en el sofá, que la está aplastando y que, por favor, que corra el aire.

    La anfitriona, harta, finalmente, le manda al carajo y se viene al sofá con nosotras porque el maromo insiste y persiste. Ya es tarde y prepara las habitaciones para nosotras. Mientras, el maromo supuestamente se ha quedado sopa y yo casi, casi. Me intentan convencer para que me vaya a la cama, pero estoy feliz en el sofá. Así que la reina de la casa coge dos mantas, le pone a él una encima y otra a mí y se va a la cama. Yo me quedo en mi sofá, demasiado KO para irme a la cama.

    No han pasado ni cinco minutos cuando el maromo se levanta como un resorte y, como era de prever, se dirige a la habitación de la anfitriona. Oigo voces, pero como estoy lejos, no entiendo muy bien. A los pocos minutos, la anfitriona acompaña al maromo hasta la puerta. A pesar de los múltiples rechazos, el "macho" había ido a su habitación porque quería dormir con ella (sólo dormir, ya sabéis, eso que los machos dicen siempre que se quieren tirar a una y esa una pone reticencias). Obviamente, le echa con cajas destempladas.

    Y, lo mejor de todo, ¡es que el tío se fue cabreadísimo!. Y yo me pregunto... ¿si una mujer te recibe en chándal, se ríe de tí que no contigo durante la noche, rechaza tus caricias y te dice que no quiere sentarse a tu lado... ¿qué esperas que te diga si te intentas meter en su cama?

    March 25

    Insomne

    Tres  noches en Gijón y tres noches sin apenas dormir. A veces me pregunto si alguna vez terminará esto. Me doy cuenta de que las cosas han mejorado mucho en algunos aspectos, se nota que pasa el tiempo, pero me frustra no ser capaz de controlar ni mi comportamiento ni  mis pensamientos cuando estoy aquí. No me gusta escribir cuando vengo porque se me nubla el raciocinio, me convierto en otra y miles, millones de pensamientos confusos me atacan. Supongo que por eso no duermo.
     
    Me fastidia volverme tan agresiva, pero estoy agresiva desde antes de venir porque voy afilando las uñas, por si las moscas. Tengo miedo, le tengo miedo, les tengo miedo y, aunque durante muchos ratos soy yo, durante otros, demasiados para mi gusto -aunque cada vez menos- soy incapaz de controlarme.
     
    En los últimos años, aunque yo haya crecido, madurado y asumido los diferentes acontecimientos que han ocurrido, las cosas se vuelven más cuesta arriba. Llego a una casa que no es mi casa. Busco a mi gato y ya no está. Mi padre se deteriora a pasos agigantados y a mi madre cada vez le flaquean más las fuerzas... empieza a desgastarse y a consumirse también, física y anímicamente. Es como si todo lo que conociera, todo lo que me daba fuerzas y ánimos ya no existiera y eso hace que no consiga sacar el aplomo suficiente para estar aquí y disfrutar, porque, al poner las cosas en la balanza, lo negativo puede a lo positivo.
     
    Y me encanta estar con mi familia, pero me descoloca. Nada es lo que era y cada vez me siento más extraña...