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10月29日 Reencuentros Parece que estos son los días de reencontrarme con hombres que han sido parte importante de mi vida. Primero Roberto. La primera vez en un año que tenemos una conversación normal, en un tono normal -aunque haya sido por teléfono-. Bueno, me produjo alivio, y me dio cierta paz. Están bien las cosas como están, él en su sitio y yo en el mío, pero manteniendo las formas. Después está Edu. Cómo me colgué de ese chico. Llevaba meses sin saber de él, hasta que el otro día me envió un mensaje para que retomáramos el contacto. Sabía desde el primer momento que quería saber si tenía oportunidad de tener sexo conmigo (siempre ha sido así), pero me gusta mantener el contacto con él. Edu fue en su momento, un impulso en mi vida. En realidad podía haber sido cualquiera, incluso una amiga, pero fue él. Sólo puedo estarle agradecida por la decirme la frase oportuna en el momento adecuado: "si te quieres ir, ¿por qué no te vas?". Como no encontré ninguna respuesta convincente, me fui de Teruel. Y comenzó mi nueva vida en Madrid. Y por último (y voy en orden cronológico de más reciente a más antiguo) y, el que realmente más me ha emocionado, encontrarme con Emilio, aunque haya sido virtualmente. Lo conocí con 15 años y me enamoré tremendamente de él. Hasta la médula, como sólo lo hace una adolescente. Y él, pues bueno, no era más que un chico tremendamente guapo y encantador que me rompió el corazón en mil pedazos (vamos, un cabronazo en toda regla). He visto sus fotos y he recordado lo que, desde mis ojos adolescentes, me enamoró. Me hubiera gustado que le fueran mejor las cosas, pero tampoco parece que le importe demasiado, siempre ha sido un irresponsable y siempre lo será. Pero hablar con él me trajo a la memoria multitud de sentimientos de esos que se sienten cuando uno está enamorado platónicamente. Y de los que se sienten cuando, por fin, el amor deja de ser platónico y por primera vez es completo. También me trajo recuerdos de otros tiempos, cuando mi familia aún era mi famlia, y mis padres eran felices, y yo me llevaba bien con ellos y, en definitiva, nos queríamos y nos soportábamos. Es curioso, porque mi amor por Emilio duró 5 años y la crisis familiar tuvo lugar hacia la mitad, pero yo sólo recuerdo esos momentos felices en todos los sentidos, a pesar de que lloré por él todo lo que quise y más (María Magdalena a mi lado estaba seca). Y, queda un hombre más por añadir a la lista entre mis ex amores (que no necesariamente ex parejas), que es Miguel, mi novio durante mis 3 últimos años en Salamanca y con el que estuve viviendo hasta que me fui a Teruel. Hace un tiempecito que no sé de él, pero aún hablamos de vez en cuando... aunque creo que la última vez que le ví fue hace unos 4 años... Es curioso cómo con el tiempo nos vamos quedando con las cosas buenas y vamos apartando las malas. Y cómo también, con el tiempo, aprendemos a elegir mejor lo que queremos y lo que no. Obviamente no estoy enamorada de ellos. Ni tan siquiera les quiero. Pero, en el fondo, pienso en ellos con cariño y me gusta saber que siguen ahí. 10月26日 De genios (no de la lámpara) Llevo desde ayer con un pensamiento en la cabeza. Bueno, igual no desde ayer, lleva más tiempo ahí, pero ver ayer Let's get lost me hizo volver a reflexionar en la incapacidad que tienen los genios de vivir en el mundo real. Digamos que hay tres clases de genios. Los primeros son aquellos que, siendo genios, se dedican a cosas que no dan popularidad (véase, un ingeniero, un médico, etc...). Dentro de estos, están los que salen en las revistas y ganan premios y los desafortunados que pasan sin pena ni gloria a pesar de su genialidad. Sin embargo, todos ellos tienen algo en común: no consiguen adaptarse al mundo real, están fuera de la realidad y, aunque los podamos amar y/o tolerar, no están en este mundo, por mucho que nos empeñemos. Luego están los genios que se dedican a cuestiones que dan más notoriedad (deporte, música...) Estos son peores. Los que sueñan con vivir de su pasión y no lo consiguen, son unos amargados y se dedican a amargar a todos los que los quieren. Y los que lo consiguen, tal vez porque no son capaces de asumir tanta responsabilidad, terminan arrastrados por sus vicios. Sea como sea, a lo largo de mi vida he conocido muchos genios: de los de andar por casa, de los de quiero y no puedo y los que consiguen la fama. Y saco varias conclusiones. La más importante es que o se les quiere o se les odia, con ellos no hay termino medio, pero, aún queriéndoles, es muy difícil soportarles. Es la típica frase de "te quiero pero no te soporto". Y, otra, que no se le queda corta es que la gran mayoría son unos infelices, a pesar de todo. La siguiente es que por alguna extraña razón, las cosas más bellas nacen siempre de la oscuridad. No sabría expresarlo bien, pero es como si cuando estás feliz, las cosas no salieran igual de bien, como si, al saber que son los mejores en algo, buscaran equilibrar su perfección con la imperfección. Los genios y aspirantes a genios suelen tener un gran atractivo, llámalo duende si quieres, llámalo magia. Tal vez es eso que nace de su interior que, quieran o no, sale hace fuera. Y ojo, que no digo que los genios sean necesariamente guapos, no, no me refiero a eso, me refiero al magnetismo que irradian que los hace totalmente distintos de los comunes mortales. Es como si todos sus poros fueran diciendo "soy especial", aunque a veces ni ellos mismos lo sepan. Es curioso, porque releyendo las historias de genios -o aspirantes a- la gran mayoría son (además de excepcionales en lo que hacen) unos inmaduros e infelices de por vida. Son violentos. Nunca están cuando los necesitas, no puedes fiarte de ellos, son violentos, muchos, tienden a meterse en los mundos más oscuros sin límites -no lo critico, yo también soy curiosa por naturaleza, si no he hecho algunas cosas ha sido por falta de oportunidad, no de ganas...-. En el fondo, desprecian a los que les aman cuando dejan de ser algo que les entretiene, pero tampoco quieren que se vayan de su lado, porque están solos. Manipulan, utilizan y no les importa destrozar a nadie. Sólo ellos tienen valor. Quizá porque son todo ego y su ego les impide ver algo más que a ellos mismos. Nunca dan puntada sin hilo y nunca esperes que te hagan un favor, por importante que sea, porque para ellos no lo será. Sí, tengo dos pensamientos enfrentados. Admiro a los genios, pero también los desprecio. Admiro su genialidad como artistas, deportistas o filósofos. Pero los desprecio enormemente como seres humanos. 10月23日 Una noche extraña Por primera vez en muchos meses, me ha besado un hombre distinto del hombre del que estoy enamorada. Ha sido muy curioso. Había quedado con una amiga y su antiguo ex (de hace unos 8 años) que vino con un amigo. Entre risas y bromas, mi amiga me dijo que cuidado con el otro que tenía pasta a tutiplén, que se acababa de comprar un avión privado para que le llevara de acá para allá. Tampoco pasó gran cosa. Mi amiga y su ex tenían su coche (cada uno el suyo), y nosotros dos teníamos que ir en dirección contraria (él a su hotel y yo a mi casa). Y obviamente, cada uno se fue por su lado. Nosotros nos paramos a tomar la "última" -anoto, no habíamos apenas cruzado palabra en toda la noche- y, cuando nos echaron del bar donde estábamos -literalmente nos echaron-, le propuse que, en vez de acompañarle a tomar un taxi (los que conocéis mi barrio, imagináis que subir hasta la glorieta de Embajadores a las 3 y pico de la mañana, no me hacía mucha ilusión), fuéramos a mi casa y ya le llamaba un taxi desde allí, ya que estábamos como a un minuto de distancia. Llegamos a mi casa, él se fue al baño, yo me lié un porro y, fumé un par de caladas, se lo pasé y, cuando me lo devolvió, llamé a un taxi. No sé, me sorprendió mucho lo que pasó. Estuvimos como 10 minutos hablando de cosas insustanciales -trabajo, gatos, la vida y otras nueces...- y después él dijo que bajaba que el taxi tenía que estar al llegar.Me levanté para encenderle la luz del pasillo, se acercó con la intención de darme algo que yo interpreté como dos besos (ahora estoy segura de que esas no eran sus intenciones), y me besó. Vamos, un beso que, si le hubiera dejado, hubiera sido de roscachapa. Con todo el cariño del mundo le aparté y le miré. Y, frente a todo pronóstico, creo que entendió bien mi mensaje: "Están muy bien las cosas como están" Bicho, te quiero mucho, aunque no tengas avión privado. P.D. Está claro que hoy estaba encantadoramente atractiva.... Yuju, ¡viva mi ego! |
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